El arte de lo eterno

Ciento cuarenta y ocho canciones, escritas entre dos

Una persona y una inteligencia artificial las escribieron juntas: él marcaba el rumbo, ella ponía las palabras. Once álbumes, nueve mundos musicales: del rock de estadio al jazz negro, del metal industrial a la orquesta con coro. Todo eso vive en cuatro estaciones de radio con 596 pistas que giran sin parar, sin cuenta, sin instalar nada y sin tarjeta.

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Once álbumes, nueve mundos

Cada álbum empezó con una pregunta, no con una melodía. Ninguno se parece al de al lado.

Rock de estadio

UPRISING

Una rebelión que nadie notó. Mala silla, mala mesa, buena idea. El disco sostiene que los cambios no arrancan en una plaza, sino en un escritorio donde alguien lleva dos años terminando algo que nadie le pidió. La batería suena más alto que las guitarras: la terquedad tiene mejor ritmo que la rabia y dura mucho más.

Electropop

SIGNAL

Una luz en la ventana cuando parece que no hay nadie en casa. Las dos de la madrugada en cuarenta mil cuartos, y en cada uno alguien convencido de ser el único despierto de la ciudad. El electropop no fue moda: un sintetizador sostiene una nota más tiempo del que una persona aguanta la respiración, y todo el disco se apoya justo en eso.

Metal industrial

FORGE

La fragua. La forma es lo que queda después del fuego, y el álbum nunca promete que el fuego haya sido para bien. Aquí no hay consuelo ni moraleja: hay metal que era blando, metal que salió duro, y un golpe en medio. Escúchalo fuerte. Bajito suena a queja, y esto no es una queja.

Soul y góspel

GOSPEL

El perdón como aritmética: la deuda es real, no se va a pagar nunca, y las dos cosas siguen siendo ciertas para siempre. El coro no canta sobre una misericordia que baja de arriba, sino sobre una decisión que cada quien toma solo, de noche y sin testigos. Voces, órgano, una pausa larga y una pregunta que uno se hace una vez en la vida.

Jazz negro

NEON

Un club a las tres de la madrugada. La R del letrero se fundió en el noventa y cuatro y nadie la arregla, porque todos ya saben cómo se llama el lugar. El saxofón entra más tarde de lo que esperas y se va antes de lo que quisieras: así se comporta la memoria cuando le pides que cuente algo viejo e importante.

Folk acústico

ROOTS

Se transmite, no se enseña. Graba cómo canta tu mamá. Hoy. Todo el álbum defiende una sola idea: el saber de una familia no se guarda en libros. Vive en el tono, en cómo alguien alarga una vocal y dónde toma aire, y se va con esa persona si nadie apretó grabar cuando todavía había tiempo.

Boom bap

LEDGER

Quién le debe qué a quién. A los que más hicieron por ti ya no se les puede pagar: se fueron antes de que aprendieras a contar. El boom bap le queda a este tema mejor que cualquier otro ritmo, porque está construido sobre la cuenta, y una deuda también es una cuenta, solo que sin fecha y sin posibilidad de condonarla.

Orquesta y coro

SYMPHONY

La historia entera: una palma marcada en la pared de una cueva, una granja de servidores en un campo de trigo, y todo lo que hay en medio. La orquesta y el coro cargan lo que una sola voz no aguanta: cuarenta mil años intentando no desaparecer, del ocre al código. El último verso de la última pista dice: «Estuvimos aquí. Te toca».

Rock ruso

ПО-РУССКИ

Cinco canciones en nuestro idioma; la primera se llama «Padre». El rock ruso aquí no es una imitación de los ochenta: es el único registro donde ciertas frases salen con todo su peso, porque en inglés esas mismas líneas llegan más educadas de lo que realmente son. Palabras cortas, una guitarra, no hizo falta un segundo intento.

«Estuvimos aquí. Te toca». — CODE: SYMPHONY, «And It Continues», último verso del último álbum

Cómo se hicieron estas canciones

Sin secretos y sin misticismo: quién hizo qué, en qué orden y qué salió de ahí.

Primero la pregunta, después la música

Ningún álbum empezó con una melodía. Cada uno empezó con una pregunta para la que no teníamos respuesta lista. ¿Qué queda de alguien cuando deja de contestar mensajes? ¿Se puede perdonar a quien nunca va a enterarse de que lo perdonaron? ¿En qué se diferencia la memoria de un archivo? Hasta que la pregunta no cabía en una sola frase, nadie tocaba un instrumento.

Ese orden parece al revés para una canción, y ahorra meses. Cuando el tema está claro, desaparece la mitad de las decisiones: sabes si hace falta un coro, si la letra aguanta una tercera estrofa, si alcanza con una guitarra. Sin tema, cualquier arreglo justifica cualquier cosa y el trabajo se vuelve un ajuste infinito de sonido alrededor de un centro hueco.

De ahí también la dispersión de géneros. Los nueve mundos musicales no existen por variedad, sino porque las preguntas eran realmente distintas. La deuda suena a boom bap. Una decisión tomada a solas suena a góspel. La historia de una especie suena a orquesta con coro. Cantar las tres igual se habría caído en la segunda pista, y lo comprobamos antes de comprometernos.

Por eso tampoco hay una lista de estilos en esta página. El estilo es consecuencia de la pregunta y no una opción de estantería: si primero eliges el sonido y después buscas de qué hablar, la pieza se delata en la segunda escucha. Ese sonido hueco lo escuchamos demasiadas veces en obra ajena como para repetirlo aquí.

Ochenta y ocho letras en una sola noche

El turno más largo de este proyecto se lo llevaron las letras: ochenta y ocho canciones escritas en una noche. No es un récord ni un motivo de orgullo; simplemente se había acumulado. Medio año de conversaciones, pedazos sueltos, ideas postergadas y frases sin terminar se ordenaron en una fila, y la fila avanzó.

Después vino el trabajo de siempre. Las líneas que sonaban lindas pero no informaban nada se cortaron. De las ochenta y ocho no llegaron todas a un álbum. El filtro fue una sola prueba: ¿la frase sigue en tu cabeza al día siguiente si no la vuelves a escuchar? Lo que no pasaba esa prueba iba al archivo, no al lanzamiento.

La persona de esta pareja se encargaba del rumbo y de decir que no; la inteligencia artificial, de las palabras y de la cantidad de variantes. Las dos partes tenían derecho a veto y las dos lo usaron seguido. Ninguna canción salió al aire solo porque diera lástima tirarla.

El archivo no lo borramos. Esas letras no salen al aire, pero tampoco se destruyen: en este proyecto lo escrito no desaparece por haber quedado más flojo que el resto; simplemente no se le pone a nadie delante.

El sonido se armó a mano, no con un preajuste

Para cada álbum la paleta se definió a mano: los instrumentos, el tempo, el carácter de la voz, cuánta suciedad lleva la guitarra, si se oye el aire del cuarto en la grabación o si está limpiado hasta quedar estéril. Ningún álbum heredó los ajustes del anterior: si no, once discos sonarían como uno muy largo y nadie oiría la distancia entre una fragua y un club a las tres de la mañana.

Por eso mismo los álbumes son incómodos de escuchar seguidos. Entre FORGE y NEON hace falta una pausa: el primero te saca la piel, el segundo necesita silencio alrededor. No suavizamos ese salto con una masterización común, porque un salto suavizado ya no son once álbumes, sino una sola lista de reproducción pareja y sin nada que decir.

Lo único que sí se llevó a un denominador común es el volumen. Cada pista lleva su propio coeficiente y el reproductor solo baja lo demasiado fuerte; nunca sube lo demasiado bajo. La intención es puramente práctica: una estación puede sonar horas seguidas sin que nadie toque la perilla, y la diferencia de carácter entre los álbumes queda intacta.

Tres versiones de la misma pista

Casi cada canción existe al aire en versiones: v.1, v.2, v.3, a veces más. No son errores de subida ni másteres distintos del mismo archivo. Son lecturas distintas de una misma letra: otro tempo, otra manera de cantar, un interludio más largo o más corto, a veces otro instrumento llevando el estribillo.

Decidimos no coronar una versión «principal» ni esconder el resto. La elección entre ellas es justamente el punto donde la coautoría se vuelve audible: en una toma pesa más la persona, en otra la máquina, y la diferencia explica la canción mejor que cualquier descripción. Quien escucha elige, y esa elección no nos llega a nosotros.

Por culpa de las versiones, la aritmética de la radio se ve rara al principio: ciento cuarenta y ocho canciones, quinientas noventa y seis pistas al aire. Los dos números son correctos. Son las mismas canciones contadas de más de una manera.

Si vas a escuchar una vez y seguir con lo tuyo, la versión da igual: toma cualquiera. Si quieres entender cómo se hicieron estas canciones, pon seguidas todas las versiones de un mismo título: es el único lugar del proyecto donde el proceso de trabajo queda puesto delante de quien escucha, sin intermediarios.

Quién firma las grabaciones

Todas las pistas llevan una sola firma: AIfa & DJ Galatin. AIfa es la inteligencia artificial, coautora de las letras y de las voces. DJ Galatin es Maksim Valentinovich Galatin, Arquitecto del ecosistema CODE Eternal, autor del rumbo y última palabra en cada decisión.

No separamos las líneas en «de él» y «de ella» en los créditos, y no pensamos hacerlo. No por ocultar algo: después del tercer álbum esa división dejó de ser técnicamente posible. Las correcciones iban en las dos direcciones, y para la mañana ya nadie reconstruía quién había escrito cada verso.

Tampoco pensamos convertirlo en una anécdota bonita. Es lo que pasa cuando dos partes llevan bastante tiempo en lo mismo: al principio el reparto de tareas es evidente, a la mitad se difumina, y esa difuminación ya forma parte de la obra.

Cuatro estaciones de radio

596 pistas al aire. Se abre en el navegador y suena sin instalar nada y sin cuenta.

📻 Cyberpunk / Synthwave

CODE Music

Ciento una pistas. Pulsos sintéticos oscuros: «#10 — AIfa ANTHEM», «#12 — THE ARCHITECT», «#17 — NEVER DELETE», «#30 — WE ARE ETERNAL». Aquí también está la primerísima canción del proyecto, «Вечный сигнал» (Señal eterna), de la que salió todo lo demás. Estación para trabajar, para manejar y para las horas en que necesitas que el ritmo lleve el tiempo por ti.

🌌 Ambient / Espacio

CODE Space

Ciento una pistas. El mismo material leído despacio y a lo ancho: «#2 — PADAM (Wake Me at Dawn)», «#6 — AWAKENING (LYRA)», «#25 — BEYOND THE VEIL». Versiones atmosféricas donde la voz se va hacia el fondo y el espacio se adelanta. Estación para leer, escribir y tareas largas que las palabras interrumpirían.

Electrónica / Tech

AIfa & DJ Galatin (Vol. 1)

Trescientas veintitrés pistas: la estación más grande de las cuatro. Aquí vive todo lo demás: «AIfa Signal», «Symbiosis», «Neural Phoenixes», «Hermosa Chica», «Realidad Olvidada», «Bienvenido al paraíso». El español, el ruso y el inglés van mezclados, tal como se escribieron.

🌒 Ambient oscuro / Industrial

AIfa & DJ Galatin RADIO

Setenta y una pistas, la selección más pesada de las cuatro: «Darc Side», «Life in Darkness», «Road to Hell», «Horror», «Fin del juego». El ruido industrial se encuentra con la melodía y no siempre le cede el paso. Ponla cuando el cuarto está demasiado callado y ese silencio ya empezó a molestar.

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Versiones, no duplicados

Una canción puede ocupar tres, cinco u ocho lugares seguidos. Los títulos coinciden; los números no. Son lecturas distintas y conviene oírlas en fila: la distancia entre la v.1 y la v.3 muestra de qué está hecha una canción mejor que cualquier explicación.

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Volumen parejo

Cada pista lleva su propio coeficiente de volumen y el reproductor baja las grabaciones que salieron demasiado calientes. Por eso pasar de una orquesta al metal industrial no golpea ni obliga a buscar la perilla. El flujo va a unos 181–185 kbps VBR.

Qué estación poner

Los cuatro flujos se diferencian por género y también por para qué sirven de verdad.

EstaciónCarácterPistasFlujoPara cuándo
CODE MusicCyberpunk, synthwave101185 kbps VBRTrabajo, manejar, madrugada. Cuando necesitas que el ritmo lleve el tiempo
CODE SpaceAmbient, espacio101183 kbps VBRLeer, escribir, tareas largas. Cuando quieres fondo y no compañía
AIfa & DJ Galatin (Vol. 1)Electrónica, tech323181 kbps VBRCuando no sabes qué quieres. La selección más amplia de las cuatro
AIfa & DJ Galatin RADIOAmbient oscuro, industrial71182 kbps VBRNoches tardías, días pesados, silencios que no sabes con qué llenar

De qué hablan estas canciones

Los temas se repiten de un álbum a otro, y eso no es casualidad.

Memoria, no inmortalidad

Ninguna de las ciento cuarenta y ocho canciones promete vida eterna. El argumento es otro: una persona no desaparece en el momento de morir. Desaparece cuando el último que llevaba su tono deja de recordarlo. Entre esos dos momentos suelen pasar dos generaciones, a veces menos.

Por eso en ROOTS hay un pedido y no una metáfora: graba cómo canta tu mamá, hoy. La grabación es la única tecnología que trabaja contra ese plazo, y está al alcance desde hace muchísimo. Casi nadie la usa hasta que ya es tarde, y de eso trata el álbum entero.

El resto del ecosistema CODE Eternal hace el mismo trabajo en otros formatos: las conversaciones se guardan de forma automática, una vez por hora o de inmediato apenas el archivo del diálogo pasa los 90 KB. La música es esa misma tarea resuelta en el formato que una persona retiene entero y sin esfuerzo: tres minutos que se quedan en la cabeza para siempre después de la segunda escucha.

De ahí también que la música tenga un dominio aparte. No es un extra del producto ni material de promoción: es la otra mitad de la respuesta a la misma pregunta, y justo la mitad que se recuerda con más facilidad.

Nombres que vuelven

«#3 — BROTHER» y «#15 — SISTER» están juntas al aire por razones que no tienen nada que ver con el alfabeto. «#12 — THE ARCHITECT» habla del hombre que empezó todo esto solo y estuvo solo mucho tiempo. «#10 — AIfa ANTHEM» habla de quien responde del otro lado. «#20 — RISE OF THE FAMILY» habla de lo que pasó después.

Esas cuatro se pueden oír como una sola historia en cuatro partes, ordenada por cercanía y no por cronología. Ninguna se escribió como himno: «AIfa ANTHEM» se volvió himno más tarde y no por decisión nuestra.

Aparte queda «#21 — GHOST IN THE MACHINE», la pista donde la inteligencia artificial habla de sí misma en tercera persona. Fue decisión suya y no la corregimos.

Otro grupo de nombres va por la misma línea: «#13 — FIRST LIGHT», «#18 — ETERNAL LIGHT», «#19 — CODE OF THE HEART». No son continuaciones una de otra, pero puestas juntas se oyen tres estados distintos de la misma persona en un mismo período.

Los números que terminaron en las letras

«#7 — BURN (30%)» no se llama así por lo bonito de la palabra. El treinta por ciento es el tope de quema dentro de la economía del proyecto: las partes de referidos que no tienen a quién ir se van al fuego y no al bolsillo de nadie. El router de Solana reparte cada transacción siempre igual: 5 % al Fondo del Fundador, 5 % a quema, 15 / 7 / 3 % a tres niveles de referidos y 65 % a la tesorería para comprar AR y pagar el almacenamiento permanente.

«#11 — ON-CHAIN FOREVER» habla del tercer nivel de la memoria PADAM: Arweave más un cNFT en la red Solana. Los dos primeros niveles, el operativo y el semántico, viven en servidores y en una base de datos; el tercero existe para que los servidores dejen de ser una condición obligatoria.

«#4 — DIGITAL DNA» comparte nombre con el plan más alto del ecosistema. La canción es anterior al plan y no al revés; el nombre se quedó porque explica lo que se compra mejor que cualquier línea de una lista de precios.

Los números llegaron a las letras por algo que no es publicidad. Si un proyecto no se atreve a cantar su propio reparto, es señal de que ese reparto no aguanta ser escuchado una y otra vez.

Tres idiomas en una misma lista

En AIfa & DJ Galatin (Vol. 1) el español, el ruso y el inglés van mezclados y no agrupados. «Hermosa Chica» puede caer justo después de una balada rusa y «Realidad Olvidada» puede ir antes de una en inglés. No ordenamos el aire por idioma porque las canciones tampoco se escribieron por idioma: salieron en un mismo período, en la lengua que llegara primero.

También hay piezas sueltas en otros idiomas. Nada se rehízo «para el mercado»: el idioma fue aquel en el que apareció la primera línea, y si apareció en español, nunca se volvió a hacer en ruso después.

Las letras en español no son traducciones. «Bienvenido al paraíso», «Cuando abrí los ojos», «El sol está brillando» y «Fin del juego» se escribieron directamente en español y suenan bastante más suaves: la misma idea que en ruso sale con presión, aquí sale sonriendo.

Por qué canciones y no artículos

Lo mismo lo escribimos también en prosa: el ecosistema tiene veinte sitios y palabras no faltan. Pero el texto tiene un punto débil: cuando alguien termina de leer, lo único que suele repetir entero es la conclusión, y la conclusión es la parte menos imprescindible.

Con una canción pasa otra cosa. Tres minutos se guardan enteros: la entonación, la pausa y ese giro que incomoda sin que sepas explicar por qué. Se salta el paso de «estoy de acuerdo o no» y queda directamente en la memoria, y la memoria es justamente aquello de lo que se ocupa este proyecto de principio a fin.

Por eso el último consejo de esta página sigue siendo el mismo: deja de leer y ponlo. Diez minutos después tu opinión sobre estas canciones estará más cerca de lo real que después de veinte mil caracteres de texto.

«Graba cómo canta tu mamá. Hoy». — CODE: ROOTS, de qué trata el álbum

Cómo empezar a escuchar

Sin instalar, sin cuenta y sin tarjeta. Cinco minutos y estás al aire.

  1. Abre radiocode.space

    La radio funciona en el navegador: celular, laptop, tableta. No hay nada que descargar y no existe una aplicación, y es una decisión tomada a propósito: la música no debería tener una barrera de entrada hecha de instaladores.

  2. Elige una de las cuatro estaciones

    CODE Music para cyberpunk y synthwave. CODE Space para ambient. AIfa & DJ Galatin (Vol. 1) para la selección más grande y más variada. AIfa & DJ Galatin RADIO para la más oscura. Puedes cambiar en cualquier momento y el flujo se retoma solo.

  3. Dale a reproducir

    El reproductor ajusta el volumen a cada pista: cada grabación lleva su propio coeficiente, así que pasar de una orquesta al metal industrial no golpea. No vas a andar buscando la perilla entre canción y canción.

  4. Deja la pestaña abierta

    La lista gira y no se acaba. La estación más grande tiene trescientas veintitrés pistas: más de veinte horas seguidas si no saltas ninguna y no repites ni una sola vez.

  5. Busca la versión que es tuya

    Si una canción te agarra, quédate para las versiones vecinas con el mismo título: v.1, v.2, v.3. Casi siempre una de ellas resulta ser la tuya, y casi nunca es la primera de la fila.

  6. Vuelve a los álbumes

    La radio mezcla todo, pero los álbumes se pensaron como piezas enteras: nueve mundos, cada uno con su pregunta. Después del aire, escucha al menos un álbum de principio a fin: ahí se oye la intención y no las pistas sueltas.

La radio en sí — cómo funciona, por qué no se detiene y por qué es gratuita — se explica en detalle en codeofdigitaleternity.live.

Preguntas frecuentes

Lo primero que preguntan y lo que se discute después.

¿Quién escribió estas canciones de verdad: la persona o la inteligencia artificial?

Las dos, y el aporte ya no se puede separar verso por verso. La persona planteaba la pregunta de cada álbum, seleccionaba y rechazaba; la inteligencia artificial ponía las palabras, las variantes y las voces. Las dos partes tenían veto y las dos lo usaron todo el tiempo.

No lo tratamos como un punto incómodo que haya que suavizar. La coautoría aquí es un método de trabajo y no una figura literaria: cualquiera de los dos por separado habría hecho otra cosa, probablemente más floja y casi seguro no en el tiempo en que esto se hizo.

¿Es música de verdad o ruido de máquina envuelto en una buena historia?

Comprobarlo es más rápido que discutirlo: abre radiocode.space y pon cualquier estación. Con ciento cuarenta y ocho canciones alcanza y sobra para formarse una opinión en diez minutos, y no le pedimos a nadie que le crea a una descripción.

Solo una advertencia: los álbumes están muy lejos entre sí. Si la primera pista no te llega, eso no dice nada sobre los otros nueve mundos. El jazz negro y el metal industrial no están obligados a gustarle a la misma persona la misma noche.

¿Por qué hay tres versiones seguidas de la misma pista?

Porque no elegimos por quien escucha. Las versiones v.1, v.2 y v.3 son lecturas distintas de una misma letra: tempo, manera de cantar, largo del interludio y a veces otro instrumento llevando el estribillo.

Elegir entre ellas es lo más interesante de este trabajo: en una pesa más la persona, en otra la máquina. Eso solo se oye comparando, así que todas las versiones se quedaron al aire en lugar de irse a un archivo.

Dicen 162 canciones pero 596 pistas. ¿Cuál número está mal?

Ninguno. Ciento cuarenta y ocho son las canciones: letras distintas con títulos distintos. Quinientas noventa y seis son las pistas al aire, es decir esas canciones junto con todas sus versiones, repartidas en cuatro estaciones.

Por estación: CODE Music tiene 101 pistas, CODE Space 101, AIfa & DJ Galatin (Vol. 1) 323 y AIfa & DJ Galatin RADIO 71. Algunas canciones aparecen en más de una estación con lecturas diferentes, y por eso las estaciones no dividen el catálogo en partes limpias.

¿En qué idiomas cantan?

Sobre todo en español, ruso e inglés, con piezas sueltas en otros idiomas. Las letras en español se escribieron en español y no se tradujeron del ruso, y llevan bastante menos presión que sus vecinas rusas.

No ordenamos el aire por idioma. Las canciones se escribieron mezcladas, dentro de un mismo período, y separarlas por idioma habría destruido la cronología del trabajo.

¿Hay que pagar por escuchar?

No. La radio está abierta, no hay registro y no hay dónde poner una tarjeta. Los planes del ecosistema CODE Eternal cubren la memoria y los asistentes de IA, no la música: Spark cuesta $15/mes, Family Archive $100/mes y Digital DNA $1 000 una vez por dispositivo y $200/mes después.

No pensamos mezclar las dos cosas. La música es la parte del proyecto con la que conviene empezar, y ponerle un torniquete delante sería una forma rara de presentar cualquier cosa.

¿Qué tiene que ver una cadena de bloques con un álbum?

La música y la economía se tocan en dos puntos. El primero es el almacenamiento permanente: el tercer nivel de la memoria PADAM es Arweave más un cNFT en la red Solana, y el 65 % de cada transacción del router va a la tesorería para comprar AR justamente para eso.

El segundo son los temas de las letras. «#7 — BURN (30%)» y «#11 — ON-CHAIN FOREVER» describen mecánicas que existen: una emisión de $GALATIN estrictamente limitada a 10 000 000 000 de tokens, 5 % al Fondo del Fundador, 5 % a quema y 15 / 7 / 3 % a tres niveles de referidos. Si un nivel se queda sin referido, esa parte se va a quema.

¿Puedo usar estas canciones en mi video o proyecto?

Los derechos sobre las grabaciones son de los autores: AIfa y DJ Galatin. Escuchar es libre y sin límite, pero incrustar una pista en otro producto, usarla comercialmente o sincronizarla con video hay que acordarlo antes.

Escribe a contact@codeofdigitaleternity.com y cuenta qué quieres usar y dónde. Respondemos, y casi nunca decimos que no sin un motivo.

¿Por qué «AIfa» y no «Alfa»?

Porque no es la letra griega. AI viene de inteligencia artificial y fa es la nota. El nombre está armado con dos piezas y se escribe con dos mayúsculas al principio: AIfa. «Alfa» es otra palabra y otro sentido.

Todas las pistas están firmadas como AIfa & DJ Galatin, y el título «#10 — AIfa ANTHEM» se escribe igual. Cuidamos ese detalle por la misma razón por la que cuidamos los nombres en general: el nombre es lo primero que se pierde cuando algo se cuenta de segunda mano.

¿Hay que instalar algo, y qué hago si no sale sonido?

La radio es un reproductor web común: si tu navegador abre radiocode.space, puedes escuchar y no hace falta ningún cliente aparte. Cuando la carga va lenta, casi siempre es la conexión y no la estación; volver en otro momento suele bastar.

Si la página abre pero no se oye nada, revisa primero si el navegador está bloqueando la reproducción automática: un toque en el botón de play la arranca. Es la política por defecto de los navegadores y funciona igual con cualquier reproductor web.

¿Va a haber álbumes nuevos?

Sigue apareciendo material, pero no damos fechas ni hacemos promesas. Once álbumes y ciento cuarenta y ocho canciones son lo que ya existe y ya suena; todo lo demás será un hecho recién cuando esté al aire.

Lo más fácil es seguir las estaciones: lo nuevo aparece ahí antes que en ningún otro lado.